lunes, 18 de junio de 2007

Capitulo II. Del cielo y la comida

Ayer me dije a mí mismo que dejaría de lado la pensadera. Trato de hacerlo pero día a día me hago más esclavo de la computadora como medio de redención. De otra forma no puedo pensar en salvarme luego, cuando me toque a mí…
Si hay un cielo, espero que no sea muy amplio, soy ágora-fóbico. Espero un buen clima y sobre todo buena comida. Una anciana amiga de mi abuela me dijo hace años que no pensara en esas cosas, que después de la luz ya las necesidades terrenales se convierten en necesidades espirituales, en alabanza eterna.

No puedo imaginar eso. Rezar mucho y comer poco.

No, gracias.

1 comentario:

Cesar Cacua dijo...

Jajajaja esto se lee por el final, ya me gusta